Una buena noche en la ciudad

29 de mayo de 2018


 

Antonio se enamoró de su antigua ayudante de locución. El tenía 53 años. Ella 50. Él estaba casado. Ella, separada. Ella marchó a Argentina. El permaneció en España. Volvió fugaz un 24 de diciembre a Barcelona. Mientras que las casas estaban presididas por mesas repletas a punto de desordenarse, ellos vagaban felices por la ciudad iluminada y desierta en su viejo Volvo acompañados de emoción embotellada de vino. Aquella sensación de desapego del mundo, de sus fiestas y fastos por decreto, fue uno de sus muchos cómplices recuerdos. Antonio murió de infarto la siguiente noche buena.

manuel monroy 2018

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